Dentro de mí duerme una bestia, de vez en cuando se despierta, últimamente apenas duerme. Me devora la razón, se lleva tras de sí lo poco bueno que tengo. Me deja vacía. No me veo, no me siento, no me reconozco.
No puedo combatirla, no me defiendo. Cierro los ojos, me hago un ovillo, aprieto mi cabeza contra las rodillas y espero a que se canse.
En mi cama duerme un ángel de la guarda. Me abraza fuerte cuando me desangro, cura mis heridas, no duda. Me mira y no se asusta de lo que ve.
Un curandero me ha regalado una espada y un escudo. Aún no sé manejerlos, estoy aprendiendo, perdiendo los miedos y ganando pequeñas batallas. Un día tendré fuerza, empuñaré mis armas y lucharé contra esa bestia que se alimenta de mi alegría.
Primero fueron Astérix y Obélix, Tintín y Milú... después llegaron Los Hermanos Dalton, más tarde D´Artacan y los Mosqueperros, después Los Cinco... y ahora llegan ¡¡Los Chonis!!
domingo, 3 de abril de 2011
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