Mi querida Dolores:Esta noche he soñado que podía volar, era libre y cruzaba estas montañas que nos separan. Entraba en nuestro cuarto por la ventana, te acariciaba el pelo mientras dormías y desaparecían los miedos.
Otras noches no sueño, no duermo, no me deja descansar la conciencia. Me mantiene despierto mirando las estrellas, intentando encontrar una fugaz para pedirle un deseo, siempre el mismo: que se acabe el infierno.
Esta guerra está acabando conmigo, me mata cada bala que disparo. Ya poco queda del hombre del que tú te enamoraste y eso me aterra más que la idea de enfrentarme a los que dicen que son mis enemigos. Lucho por un color en el que no creo y en realidad sólo lucho por estar tu lado y ver crecer a Julia.
Estoy asustado, amor, temo que no me perdones y al mirarme a los ojos ya no puedas leer mis pensamientos y tenga que hablar para decirte que te quiero.
No sé cuánto tiempo estaré lejos de ti, ni en lo que acabaré por convertirme. Quiero que continúes con tu vida, que no me esperes, que no me llores. Lo poco que queda de mi morirá si te hago sufrir.
Antonio
Primero fueron Astérix y Obélix, Tintín y Milú... después llegaron Los Hermanos Dalton, más tarde D´Artacan y los Mosqueperros, después Los Cinco... y ahora llegan ¡¡Los Chonis!!
viernes, 28 de septiembre de 2007
Dolores y Antonio
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4 comentarios:
¡¡Qué triste!!
Muy bueno, muy triste.
Oye, la de las navajas, está guay! Eres buena, eh? Sigue escribiendo!
¿Y qué les pasa a Antonio y Dolores? ¿Vamos a tener que comprar tu libro para saber el final?
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