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jueves, 20 de septiembre de 2007

Akhenatón y Nefertiti


Amenofis IV fue faraón de Egipto en la decimoctava dinastía. Su reinado se consideró como una revolución religiosa y artística. Durante siglos, los egipcios se habían ocupado del culto a multitud de dioses como Horus, el dios de la luz que se representaba con la cabeza de un halcón, o Anubis, el dios de la muerte que se representaba con la cabeza de un chacal. En su reinado, Amenofis IV estableció como único dios oficial a Atón, el dios del sol, y retiró el culto a los demás dioses. El faraón establecería las relaciones entre lo divino y lo terrenal, por este motivo Amenofis IV cambió su nombre por el de Akhenatón, que significa “Rayo de sol de Atón”.

Desde un punto de vista artístico, hasta el momento existían reglas estrictas y cuanto mejor se copiaban los antiguos modelos mejor era el artista. Akhenatón introdujo nuevas reglas durante su reinado. Veamos cuáles son observando el relieve en piedra caliza que representa a Akhenaton con su mujer Nefertiti y sus hijos.

El relieve seguía respetando algunas reglas antiguas, como la de representar cada parte del cuerpo como mejor convenía, es decir, el rostro de perfil, el torso de frente o los pies de perfil. Otra regla que se mantuvo era la de situar todos los elementos del relieve en un mismo plano. Además, la tradicional escritura de los egipcios también está presente, aparecen incluso los “cartuchos” con los cinco nombres que se le daba al faraón (arriba a la derecha).

Pero empecemos con las novedades artísticas. En la parte superior del relieve aparece el dios Atón en forma de disco solar y sus rayos ponen en contacto al faraón con la divinidad. Ésto simboliza la novedad religiosa introducida por Akhenatón.

Por otra parte, si tenemos en cuenta que para los egipcios estos relieves no eran adornos sino representaciones que mantenían vivos a los faraones tras su muerte, ¿no sería más lógico representar al faraón realizando grandes hazañas para su pueblo? Akhenatón quiso que ésta fuese una escena poco convencional, pues es una escena familiar, que pierde la dignidad regia con la que se habían hecho representar los faraones hasta entonces. Además, a la reina Nefertiti se le otorga también el papel de diosa y su tamaño en el relieve es proporcional al del hombre, lo cual es muy novedoso, ya que hasta ahora las mujeres se habían representado más pequeñas que los hombres.

También es importante observar que el faraón no es un hombre perfecto, pues no tiene bellas facciones ni un vientre plano. Quizás, Akhenatón quiso retratos fieles a la realidad convencido de que su importancia como profeta le obligaba a representarse tal y como era.

En definitiva, Akhenatón fue un hombre revolucionario en su época. Tras la muerte de su hijo Tutankamón, el estilo egipcio volvió a seguir las reglas anteriores al reinado de Akhenatón y éstas nunca más se volvieron a rescatar.



2 comentarios:

las navajas son pa mi sola dijo...

Metiéndome otra vez en la labor de nuestra telequita, en el libro de Sinué el eipcio (cortesía de la pequeña)habla del reinado de Akenatón, es muy chulo. Yo he leído que Akenaton tenía una enfermedad degenerativa que le causó la muerte prematura y las deformaciones de su cuerpo

Anónimo dijo...

En algunos sitios he leído que las deformaciones con las que se le representaba eran debidas a un síndrome que padecía. Por ejemplo, en algunas esculturas aparecía con caderas de mujer y algunos entendidos dicen que era por este síndrome (de Mafrán) y otros opinan que se debía a un capricho del faraón de representarse tanto de hombre como de mujer.