
Ella, que lo era todo, era:
la más pequeña y la más grande, aún no me explico cómo cabía en ese cuerpecito tanto corazón;
una mujer de carácter, mejor no enfadarla...;
la dueña de la media sonrisa, con su peculiar sentido del humor;
protectora, dispuesta a morder con sus dos dientecillos cruzados a quien nos hiciera daño;
la reina del sofá de flores del salón;
coqueta, todos los sábados el Gran Manolo venía a casa a dejarla repeiná y con su redecilla puesta;
anticariñosa, qué poco le gustaba dar besos, y aún así, cuántos me dio;
la mayor fan de María Teresa Campos, Telencico y Manolo Escobar,
luchadora, muchas enfermedades se rindieron en la batalla y la misma muerte se dejó la piel para quitárnosla;
mi madre, mi niña, mi compañera, mi refugio, mi abrazo doble, mi sonrisa al llegar a casa, el calor de mis manos...
Hace un año empezó a hacer la maleta, despacito, como cuando ordenaba sus cajones, para luego irse sin hacer ruido. Y yo me qudé esperándola, mirando sin verla, oliendo su rastro a Dulces Sueños...
Allí donde estés, escucharás mi risa y nuestras canciones. Sigo siendo la chochona, aunque ya no me lo llames.
Siempre te lo dije todo...sólo una vez más: gracias por dejarme crecer en el centro de tu mundo, por regalarme una vida a tu lado.
Mi rincón de los buenos recuerdos está lleno de ti, abuela.
"Volaste alrededor de la luna con ella,
le pediste que nunca se fuera,
y ella respondió: Mi amor siempre estará cuidándote
Y la dejaste volar,
y tus ojos lloraron hasta doler,
pero sólo tú sabías que así tenía que ser"

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