Vincent van Gogh pintó este lienzo, "Trigal con cuervos", en Auvers-sur-Oise, en julio de 1980, poco antes de quitarse la vida. Antes de hacerlo Van Gogh estuvo internado en un hospital de Arlés y en un asilo para enfermos mentales de Sant-Rémy, tras sufrir una grave crisis nerviosa y cortarse una oreja durante una fuerte discusión con su amigo, el pintor Paul Gauguin.
El cuadro “Trigal con cuervos” nos invita a reflexionar, así que antes de continuar leyendo se debe contemplar, por lo menos, unos minutos…
¿Listos para comentar lo que hemos observado? Lo primero que habrá llamado nuestra atención son los colores. El intenso amarillo del trigo subyace bajo un cielo azul iluminado que en la parte superior del cuadro se tiñe de negro. Los colores están separados por la línea del horizonte, es decir, el azul quedará en un recinto superior mientras que vibrantes amarillos ocuparán el espacio inferior del cuadro. Sólo existe una mezcla del azul y el amarillo, el verde del camino, que tiene un tono menos intenso que los otros colores.
Pensemos cómo hubiésemos pintado nosotros un cuadro sobre el mismo motivo. Para empezar, seguramente habríamos escogido otra situación, probablemente sería de día, e intuitivamente emplearíamos unos colores más suaves. Incluso si hubiésemos pintado un trigal de noche no usaríamos ese tono de amarillo, pues de noche lo veríamos más oscuro. Van Gogh ha escogido este difícil contraste de color causando un profundo desasosiego al observador que hace pensar en un pintor atormentado. Las pinceladas aisladas que segregan el color crean un conjunto que deberá verse a cierta distancia del cuadro y formarán una impresión desapacible para el espectador.
Van Gogh dejó como legado más de setecientas cartas enviadas a su hermano Thèo, el que fuera también su marchante. En una de estas cartas, Van Gogh describe algunos de sus últimos cuadros: “Son vastos trigales bajo de atormentados cielos, y no necesito salirme de mi camino para intentar expresar tristeza y extrema soledad. Espero que los veas pronto, porque espero llevártelos a París tan pronto como me sea posible, ya que casi creo que estos lienzos te dirán lo que no puedo decir en palabras: la salud y las fuerzas tonificantes que veo en el campo”. Aunque probablemente esta carta no hace referencia a este cuadro en concreto, sí lo hace a esta época de su vida y a los motivos que pintaba entonces. En el escrito reconoce su tristeza y su soledad, y paradójicamente las compara con las fuerzas de la naturaleza. Relacionando esta confesión con el cuadro “Trigal con cuervos” veremos que éste no muestra una noche triste y melancólica sino una situación inquietante, llena de fuerza. Por lo tanto, el cuadro no expresaría su tristeza sino su turbación.
Al reparar en el camino nos damos cuenta de que la pintura sitúa al observador sobre él y que invita a decidir que hacer, ¿continuar su recorrido hacia el horizonte?, ¿volver por donde hemos venido? No sabemos que encontraremos al final de su recorrido pero parece que es el camino que el pintor ha escogido para nosotros, ¿acaso vemos lo queda atrás? No es posible, el camino está pintado a partir del punto en el que se sitúa el espectador. No sabemos lo que encontraríamos al retroceder, incluso podría no haber camino. Obligados a recorrerlo vemos que nos conducirá hacia los cuervos. ¿Hacia donde vuelan los cuervos?, ¿hacia nosotros o bien se están alejando? No se ve claramente. Si se alejasen podríamos estar más tranquilos pero podría suceder que se dirigiesen hacia nosotros y nos diesen alcance. Esta incertidumbre nos devuelve a la misma emoción de turbación y de duda.
En una de sus cartas, el pintor escribe “las emociones son algo tan fuerte que se trabaja sin darse cuenta de ello”. Como conclusión entendemos que en este cuadro Van Gogh pintó su agonía cerca del final de su vida y nos deja una profunda emoción de dudas y tormentos que él mismo no pudo resolver.
El cuadro “Trigal con cuervos” nos invita a reflexionar, así que antes de continuar leyendo se debe contemplar, por lo menos, unos minutos…
¿Listos para comentar lo que hemos observado? Lo primero que habrá llamado nuestra atención son los colores. El intenso amarillo del trigo subyace bajo un cielo azul iluminado que en la parte superior del cuadro se tiñe de negro. Los colores están separados por la línea del horizonte, es decir, el azul quedará en un recinto superior mientras que vibrantes amarillos ocuparán el espacio inferior del cuadro. Sólo existe una mezcla del azul y el amarillo, el verde del camino, que tiene un tono menos intenso que los otros colores.
Pensemos cómo hubiésemos pintado nosotros un cuadro sobre el mismo motivo. Para empezar, seguramente habríamos escogido otra situación, probablemente sería de día, e intuitivamente emplearíamos unos colores más suaves. Incluso si hubiésemos pintado un trigal de noche no usaríamos ese tono de amarillo, pues de noche lo veríamos más oscuro. Van Gogh ha escogido este difícil contraste de color causando un profundo desasosiego al observador que hace pensar en un pintor atormentado. Las pinceladas aisladas que segregan el color crean un conjunto que deberá verse a cierta distancia del cuadro y formarán una impresión desapacible para el espectador.
Van Gogh dejó como legado más de setecientas cartas enviadas a su hermano Thèo, el que fuera también su marchante. En una de estas cartas, Van Gogh describe algunos de sus últimos cuadros: “Son vastos trigales bajo de atormentados cielos, y no necesito salirme de mi camino para intentar expresar tristeza y extrema soledad. Espero que los veas pronto, porque espero llevártelos a París tan pronto como me sea posible, ya que casi creo que estos lienzos te dirán lo que no puedo decir en palabras: la salud y las fuerzas tonificantes que veo en el campo”. Aunque probablemente esta carta no hace referencia a este cuadro en concreto, sí lo hace a esta época de su vida y a los motivos que pintaba entonces. En el escrito reconoce su tristeza y su soledad, y paradójicamente las compara con las fuerzas de la naturaleza. Relacionando esta confesión con el cuadro “Trigal con cuervos” veremos que éste no muestra una noche triste y melancólica sino una situación inquietante, llena de fuerza. Por lo tanto, el cuadro no expresaría su tristeza sino su turbación.
Al reparar en el camino nos damos cuenta de que la pintura sitúa al observador sobre él y que invita a decidir que hacer, ¿continuar su recorrido hacia el horizonte?, ¿volver por donde hemos venido? No sabemos que encontraremos al final de su recorrido pero parece que es el camino que el pintor ha escogido para nosotros, ¿acaso vemos lo queda atrás? No es posible, el camino está pintado a partir del punto en el que se sitúa el espectador. No sabemos lo que encontraríamos al retroceder, incluso podría no haber camino. Obligados a recorrerlo vemos que nos conducirá hacia los cuervos. ¿Hacia donde vuelan los cuervos?, ¿hacia nosotros o bien se están alejando? No se ve claramente. Si se alejasen podríamos estar más tranquilos pero podría suceder que se dirigiesen hacia nosotros y nos diesen alcance. Esta incertidumbre nos devuelve a la misma emoción de turbación y de duda.
En una de sus cartas, el pintor escribe “las emociones son algo tan fuerte que se trabaja sin darse cuenta de ello”. Como conclusión entendemos que en este cuadro Van Gogh pintó su agonía cerca del final de su vida y nos deja una profunda emoción de dudas y tormentos que él mismo no pudo resolver.


6 comentarios:
No vale poner cosas copiadas de una enciclopedia... Y si es que lo has escrito tú: ole ole y ole (aunque igual un pelín largo...)
¡Gracias! El siguiente lo haré más corto. El tema va a ser un pelín raro, pero ¡para eso es nuestro blog y escribimos lo que nos da la gana!
¿Y tú? Estamos esperando...
probando, probando...
Funciona!!!
Siempre he pensado que en este cuadro :
el cielo simboliza la muerte, los cuervos están asociados a ella
el trigal representa la vida, y
andar el camino significa vivir, llegar hasta el horizonte donde empieza el cielo, la muerte
Mari Trini
Yo también creía que los cuervos y el final del camino podrían estar asociados con la muerte pero empecé a dudar cuando busqué información sobre este cuadro y leí que ésta no había sido la última obra de Van Gogh. En muchos sitios quieren hacernos creer que sí lo fue porque así representaría el deseo de Van Gogh de quitarse la vida y el cuadro sería su “nota de suicidio”.
El último lienzo que pintó se llama "Trigal con gavillas y segadoras" y es un óleo con motivos alegres y veraniegos. Por eso pienso que los cuervos y el horizonte podrían simbolizar la muerte pero me inclino más porque simbolicen la turbación del pintor y la incertidumbre en su camino.
Yo también me inclino porque simboliza la muerte y a que la idea del suicidio ya comenzaba a tomar forma en su cabeza.
Su subconsciente desgraciadamente ya estaría dando vueltas por aquel entonces a esa idea, al igual que los cuervos también dan vueltas...
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